• Tu Cuerpo Partido | Primera Parte

    La Rendija Calle 50 464-D, Mérida, Yucatán

    Años sesenta del siglo pasado. En Mérida, en la casa paterna, un hombre hace memoria. Sus recuerdos –sensaciones y emociones asociadas a su casa y a su ciudad natal, pero, sobre todo, al mar– se confunden con los de otro hombre que vivió cien años antes y, siendo niño, vio morir a su madre a manos de los rebeldes mayas durante la larga y cruenta Guerra de Castas –que llevó a muchas familias “blancas” a huir de la península por la única vía disponible entonces: el mar. Tu cuerpo partido, ópera de Germán Romero (Mérida, 1966) con libreto del compositor, Raquel Araujo y Sásil Sánchez Chan, es una reflexión lírica sobre algunas facetas del ser yucateco. Mérida/Jo’, el mar, la casa y la muerte son los cuatro ejes en torno a los cuales se estructuran los discursos sonoro y visual de la pieza, que mezclan vivencias de quienes crecimos en la capital yucateca en la segunda mitad del siglo XX con la memoria de una herida histórica abierta: la del levantamiento indígena que ensangrentó la península entre 1847 y 1901. El título Tu cuerpo partido no alude solo al cuerpo de la madre del personaje que sufrió la guerra; también es una metáfora de la sociedad yucateca actual, cuyo componente maya continúa siendo víctima de despojo y discriminación. Este conflicto del ser yucateco se subraya en la ópera a través de pasajes en la lengua autóctona en los que, por medio de conceptos o imágenes poéticas, el pasado se hace presente. Hace casi un siglo, dentro del nacionalismo musical, se escribieron en Yucatán varias óperas de tema maya. Muy distinta de ellas por su lenguaje y su intención, Tu cuerpo partido es más sutil y hondamente yucateca en sus referencias a la brisa y el oleaje marinos, a las voces de los pájaros en la tarde meridana y a una historia que seguimos interrogando para hallar “tu jobnel éek’olche’ene’ (…) u chan juul sáasil… sáaschajij” (en el vientre de la oscuridad… un rayo de luz). -Enrique Martín Briceño   -Fragmento- Tu sangre corre por mi cuerpo, tu cuerpo partido.  Presente, un hombre recuerda, se pierde en su mente, relato en curso. La entrega de la primera parte de Tu cuerpo partido, presenta a Manuel, despertando en la madrugada, Mérida en mayo. Humedad, calor, insomnio. Se desdobla en metal, en piedra, en recuerdo de sí mismo, veinte años atrás, cuarenta años atrás. Regreso a una infancia con sabor a sal de mar. Anhelo de mar.  Recuerdos ajenos, de una guerra como una herida abierta, la que comenzó en la península de Yucatán en 1847. Una madre muere protegiendo a su pequeño niño, hijo que deja en la orfandad. Su memoria se bifurca, se desplaza a un pasado habitado por otros. Reconstruye una y otra vez historias que se van lejos, y cada vez, cambian, desdoblándose en el tiempo, dejando que las piedras, que los árboles y la genealogía no humana, ocupen un lugar en la historia.  Casa: Ja’e’ ts’ook ch’aajnaj yóok’ol in baakel, ts’ook pe’echak’ p’ata’ab weye’ jsa’at yéetel k’iin, u ta’anil kuxtal ku néentikubáaj te’e teejel ch’eenebilo’. Tin muts’aj u yich ti’ le k’iin táan tu’upulo’; tin k’alaj joolnaj.  Tin muts’aj in wich. Sobre mis huesos cayó la última gota de agua, la última huella desapareció con el sol, cenizas de vida se espejean por aquella ventana rota. Le cerré los ojos al día que se apagaba; cerré la puerta.  Cerré mis ojos. — Reparto: Manuel Uno                     Juan Ramón Góngora** Mujer Metal / Casa        Cristina Woodward Manuel Dos                      Zaab Dí Hernández*** Mujer Piedra                    Itzel Riqué Manuel Niño                    Adrian Matluacuatzi Ignacio Niño Ayari Jiménez   Asistente de dirección                                           David Hurtado Fotografía documental                                          Germán Romero Maestra de canto                                                   Cristina Woodward Maestra de canto de Adrián Matlacuatzin         Mónica Aguilera  Peinado y maquillaje Mujer Metal                       Nallely Gamino Diseño gráfico                                                          Carmen Ordónez   Voces grabadas en los estudios: Madcap Recordings (Ciudad de México) Ingenieros de grabación Diego Rosas y Rodrigo Rosas    ALG Record Music Studio (Mérida) Ingeniero de grabación Lázaro González    Producción y mezcla de audio     Juan García  Programación musical    Juan Pablo Munive   Créditos de versión de puesta en pantalla. Diseño y realización para pantalla Oscar Urrutia Guión  Raquel Araujo Cámaras y edición de video  Oscar Urrutia y Pedro Massa Transmisión Erik Soto

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    Años sesenta del siglo pasado. En Mérida, en la casa paterna, un hombre hace memoria. Sus recuerdos –sensaciones y emociones asociadas a su casa y a su ciudad natal, pero, sobre todo, al mar– se confunden con los de otro hombre que vivió cien años antes y, siendo niño, vio morir a su madre a manos de los rebeldes mayas durante la larga y cruenta Guerra de Castas –que llevó a muchas familias “blancas” a huir de la península por la única vía disponible entonces: el mar. Tu cuerpo partido, ópera de Germán Romero (Mérida, 1966) con libreto del compositor, Raquel Araujo y Sásil Sánchez Chan, es una reflexión lírica sobre algunas facetas del ser yucateco. Mérida/Jo’, el mar, la casa y la muerte son los cuatro ejes en torno a los cuales se estructuran los discursos sonoro y visual de la pieza, que mezclan vivencias de quienes crecimos en la capital yucateca en la segunda mitad del siglo XX con la memoria de una herida histórica abierta: la del levantamiento indígena que ensangrentó la península entre 1847 y 1901. El título Tu cuerpo partido no alude solo al cuerpo de la madre del personaje que sufrió la guerra; también es una metáfora de la sociedad yucateca actual, cuyo componente maya continúa siendo víctima de despojo y discriminación. Este conflicto del ser yucateco se subraya en la ópera a través de pasajes en la lengua autóctona en los que, por medio de conceptos o imágenes poéticas, el pasado se hace presente. Hace casi un siglo, dentro del nacionalismo musical, se escribieron en Yucatán varias óperas de tema maya. Muy distinta de ellas por su lenguaje y su intención, Tu cuerpo partido es más sutil y hondamente yucateca en sus referencias a la brisa y el oleaje marinos, a las voces de los pájaros en la tarde meridana y a una historia que seguimos interrogando para hallar “tu jobnel éek’olche’ene’ (…) u chan juul sáasil… sáaschajij” (en el vientre de la oscuridad… un rayo de luz). -Enrique Martín Briceño   -Fragmento- Tu sangre corre por mi cuerpo, tu cuerpo partido.  Presente, un hombre recuerda, se pierde en su mente, relato en curso. La entrega de la primera parte de Tu cuerpo partido, presenta a Manuel, despertando en la madrugada, Mérida en mayo. Humedad, calor, insomnio. Se desdobla en metal, en piedra, en recuerdo de sí mismo, veinte años atrás, cuarenta años atrás. Regreso a una infancia con sabor a sal de mar. Anhelo de mar.  Recuerdos ajenos, de una guerra como una herida abierta, la que comenzó en la península de Yucatán en 1847. Una madre muere protegiendo a su pequeño niño, hijo que deja en la orfandad. Su memoria se bifurca, se desplaza a un pasado habitado por otros. Reconstruye una y otra vez historias que se van lejos, y cada vez, cambian, desdoblándose en el tiempo, dejando que las piedras, que los árboles y la genealogía no humana, ocupen un lugar en la historia.  Casa: Ja’e’ ts’ook ch’aajnaj yóok’ol in baakel, ts’ook pe’echak’ p’ata’ab weye’ jsa’at yéetel k’iin, u ta’anil kuxtal ku néentikubáaj te’e teejel ch’eenebilo’. Tin muts’aj u yich ti’ le k’iin táan tu’upulo’; tin k’alaj joolnaj.  Tin muts’aj in wich. Sobre mis huesos cayó la última gota de agua, la última huella desapareció con el sol, cenizas de vida se espejean por aquella ventana rota. Le cerré los ojos al día que se apagaba; cerré la puerta.  Cerré mis ojos. — Reparto: Manuel Uno                     Juan Ramón Góngora** Mujer Metal / Casa        Cristina Woodward Manuel Dos                      Zaab Dí Hernández*** Mujer Piedra                    Itzel Riqué Manuel Niño                    Adrian Matluacuatzi Ignacio Niño Ayari Jiménez   Asistente de dirección                                           David Hurtado Fotografía documental                                          Germán Romero Maestra de canto                                                   Cristina Woodward Maestra de canto de Adrián Matlacuatzin         Mónica Aguilera  Peinado y maquillaje Mujer Metal                       Nallely Gamino Diseño gráfico                                                          Carmen Ordónez   Voces grabadas en los estudios: Madcap Recordings (Ciudad de México) Ingenieros de grabación Diego Rosas y Rodrigo Rosas    ALG Record Music Studio (Mérida) Ingeniero de grabación Lázaro González    Producción y mezcla de audio     Juan García  Programación musical    Juan Pablo Munive   Créditos de versión de puesta en pantalla. Diseño y realización para pantalla Oscar Urrutia Guión  Raquel Araujo Cámaras y edición de video  Oscar Urrutia y Pedro Massa Transmisión Erik Soto

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    Años sesenta del siglo pasado. En Mérida, en la casa paterna, un hombre hace memoria. Sus recuerdos –sensaciones y emociones asociadas a su casa y a su ciudad natal, pero, sobre todo, al mar– se confunden con los de otro hombre que vivió cien años antes y, siendo niño, vio morir a su madre a manos de los rebeldes mayas durante la larga y cruenta Guerra de Castas –que llevó a muchas familias “blancas” a huir de la península por la única vía disponible entonces: el mar. Tu cuerpo partido, ópera de Germán Romero (Mérida, 1966) con libreto del compositor, Raquel Araujo y Sásil Sánchez Chan, es una reflexión lírica sobre algunas facetas del ser yucateco. Mérida/Jo’, el mar, la casa y la muerte son los cuatro ejes en torno a los cuales se estructuran los discursos sonoro y visual de la pieza, que mezclan vivencias de quienes crecimos en la capital yucateca en la segunda mitad del siglo XX con la memoria de una herida histórica abierta: la del levantamiento indígena que ensangrentó la península entre 1847 y 1901. El título Tu cuerpo partido no alude solo al cuerpo de la madre del personaje que sufrió la guerra; también es una metáfora de la sociedad yucateca actual, cuyo componente maya continúa siendo víctima de despojo y discriminación. Este conflicto del ser yucateco se subraya en la ópera a través de pasajes en la lengua autóctona en los que, por medio de conceptos o imágenes poéticas, el pasado se hace presente. Hace casi un siglo, dentro del nacionalismo musical, se escribieron en Yucatán varias óperas de tema maya. Muy distinta de ellas por su lenguaje y su intención, Tu cuerpo partido es más sutil y hondamente yucateca en sus referencias a la brisa y el oleaje marinos, a las voces de los pájaros en la tarde meridana y a una historia que seguimos interrogando para hallar “tu jobnel éek’olche’ene’ (…) u chan juul sáasil… sáaschajij” (en el vientre de la oscuridad… un rayo de luz). -Enrique Martín Briceño   -Fragmento- Tu sangre corre por mi cuerpo, tu cuerpo partido.  Presente, un hombre recuerda, se pierde en su mente, relato en curso. La entrega de la primera parte de Tu cuerpo partido, presenta a Manuel, despertando en la madrugada, Mérida en mayo. Humedad, calor, insomnio. Se desdobla en metal, en piedra, en recuerdo de sí mismo, veinte años atrás, cuarenta años atrás. Regreso a una infancia con sabor a sal de mar. Anhelo de mar.  Recuerdos ajenos, de una guerra como una herida abierta, la que comenzó en la península de Yucatán en 1847. Una madre muere protegiendo a su pequeño niño, hijo que deja en la orfandad. Su memoria se bifurca, se desplaza a un pasado habitado por otros. Reconstruye una y otra vez historias que se van lejos, y cada vez, cambian, desdoblándose en el tiempo, dejando que las piedras, que los árboles y la genealogía no humana, ocupen un lugar en la historia.  Casa: Ja’e’ ts’ook ch’aajnaj yóok’ol in baakel, ts’ook pe’echak’ p’ata’ab weye’ jsa’at yéetel k’iin, u ta’anil kuxtal ku néentikubáaj te’e teejel ch’eenebilo’. Tin muts’aj u yich ti’ le k’iin táan tu’upulo’; tin k’alaj joolnaj.  Tin muts’aj in wich. Sobre mis huesos cayó la última gota de agua, la última huella desapareció con el sol, cenizas de vida se espejean por aquella ventana rota. Le cerré los ojos al día que se apagaba; cerré la puerta.  Cerré mis ojos. — Reparto: Manuel Uno                     Juan Ramón Góngora** Mujer Metal / Casa        Cristina Woodward Manuel Dos                      Zaab Dí Hernández*** Mujer Piedra                    Itzel Riqué Manuel Niño                    Adrian Matluacuatzi Ignacio Niño Ayari Jiménez   Asistente de dirección                                           David Hurtado Fotografía documental                                          Germán Romero Maestra de canto                                                   Cristina Woodward Maestra de canto de Adrián Matlacuatzin         Mónica Aguilera  Peinado y maquillaje Mujer Metal                       Nallely Gamino Diseño gráfico                                                          Carmen Ordónez   Voces grabadas en los estudios: Madcap Recordings (Ciudad de México) Ingenieros de grabación Diego Rosas y Rodrigo Rosas    ALG Record Music Studio (Mérida) Ingeniero de grabación Lázaro González    Producción y mezcla de audio     Juan García  Programación musical    Juan Pablo Munive   Créditos de versión de puesta en pantalla. Diseño y realización para pantalla Oscar Urrutia Guión  Raquel Araujo Cámaras y edición de video  Oscar Urrutia y Pedro Massa Transmisión Erik Soto

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    Años sesenta del siglo pasado. En Mérida, en la casa paterna, un hombre hace memoria. Sus recuerdos –sensaciones y emociones asociadas a su casa y a su ciudad natal, pero, sobre todo, al mar– se confunden con los de otro hombre que vivió cien años antes y, siendo niño, vio morir a su madre a manos de los rebeldes mayas durante la larga y cruenta Guerra de Castas –que llevó a muchas familias “blancas” a huir de la península por la única vía disponible entonces: el mar. Tu cuerpo partido, ópera de Germán Romero (Mérida, 1966) con libreto del compositor, Raquel Araujo y Sásil Sánchez Chan, es una reflexión lírica sobre algunas facetas del ser yucateco. Mérida/Jo’, el mar, la casa y la muerte son los cuatro ejes en torno a los cuales se estructuran los discursos sonoro y visual de la pieza, que mezclan vivencias de quienes crecimos en la capital yucateca en la segunda mitad del siglo XX con la memoria de una herida histórica abierta: la del levantamiento indígena que ensangrentó la península entre 1847 y 1901. El título Tu cuerpo partido no alude solo al cuerpo de la madre del personaje que sufrió la guerra; también es una metáfora de la sociedad yucateca actual, cuyo componente maya continúa siendo víctima de despojo y discriminación. Este conflicto del ser yucateco se subraya en la ópera a través de pasajes en la lengua autóctona en los que, por medio de conceptos o imágenes poéticas, el pasado se hace presente. Hace casi un siglo, dentro del nacionalismo musical, se escribieron en Yucatán varias óperas de tema maya. Muy distinta de ellas por su lenguaje y su intención, Tu cuerpo partido es más sutil y hondamente yucateca en sus referencias a la brisa y el oleaje marinos, a las voces de los pájaros en la tarde meridana y a una historia que seguimos interrogando para hallar “tu jobnel éek’olche’ene’ (…) u chan juul sáasil… sáaschajij” (en el vientre de la oscuridad… un rayo de luz). -Enrique Martín Briceño   -Fragmento- Tu sangre corre por mi cuerpo, tu cuerpo partido.  Presente, un hombre recuerda, se pierde en su mente, relato en curso. La entrega de la primera parte de Tu cuerpo partido, presenta a Manuel, despertando en la madrugada, Mérida en mayo. Humedad, calor, insomnio. Se desdobla en metal, en piedra, en recuerdo de sí mismo, veinte años atrás, cuarenta años atrás. Regreso a una infancia con sabor a sal de mar. Anhelo de mar.  Recuerdos ajenos, de una guerra como una herida abierta, la que comenzó en la península de Yucatán en 1847. Una madre muere protegiendo a su pequeño niño, hijo que deja en la orfandad. Su memoria se bifurca, se desplaza a un pasado habitado por otros. Reconstruye una y otra vez historias que se van lejos, y cada vez, cambian, desdoblándose en el tiempo, dejando que las piedras, que los árboles y la genealogía no humana, ocupen un lugar en la historia.  Casa: Ja’e’ ts’ook ch’aajnaj yóok’ol in baakel, ts’ook pe’echak’ p’ata’ab weye’ jsa’at yéetel k’iin, u ta’anil kuxtal ku néentikubáaj te’e teejel ch’eenebilo’. Tin muts’aj u yich ti’ le k’iin táan tu’upulo’; tin k’alaj joolnaj.  Tin muts’aj in wich. Sobre mis huesos cayó la última gota de agua, la última huella desapareció con el sol, cenizas de vida se espejean por aquella ventana rota. Le cerré los ojos al día que se apagaba; cerré la puerta.  Cerré mis ojos. — Reparto: Manuel Uno                     Juan Ramón Góngora** Mujer Metal / Casa        Cristina Woodward Manuel Dos                      Zaab Dí Hernández*** Mujer Piedra                    Itzel Riqué Manuel Niño                    Adrian Matluacuatzi Ignacio Niño Ayari Jiménez   Asistente de dirección                                           David Hurtado Fotografía documental                                          Germán Romero Maestra de canto                                                   Cristina Woodward Maestra de canto de Adrián Matlacuatzin         Mónica Aguilera  Peinado y maquillaje Mujer Metal                       Nallely Gamino Diseño gráfico                                                          Carmen Ordónez   Voces grabadas en los estudios: Madcap Recordings (Ciudad de México) Ingenieros de grabación Diego Rosas y Rodrigo Rosas    ALG Record Music Studio (Mérida) Ingeniero de grabación Lázaro González    Producción y mezcla de audio     Juan García  Programación musical    Juan Pablo Munive   Créditos de versión de puesta en pantalla. Diseño y realización para pantalla Oscar Urrutia Guión  Raquel Araujo Cámaras y edición de video  Oscar Urrutia y Pedro Massa Transmisión Erik Soto

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    Años sesenta del siglo pasado. En Mérida, en la casa paterna, un hombre hace memoria. Sus recuerdos –sensaciones y emociones asociadas a su casa y a su ciudad natal, pero, sobre todo, al mar– se confunden con los de otro hombre que vivió cien años antes y, siendo niño, vio morir a su madre a manos de los rebeldes mayas durante la larga y cruenta Guerra de Castas –que llevó a muchas familias “blancas” a huir de la península por la única vía disponible entonces: el mar. Tu cuerpo partido, ópera de Germán Romero (Mérida, 1966) con libreto del compositor, Raquel Araujo y Sásil Sánchez Chan, es una reflexión lírica sobre algunas facetas del ser yucateco. Mérida/Jo’, el mar, la casa y la muerte son los cuatro ejes en torno a los cuales se estructuran los discursos sonoro y visual de la pieza, que mezclan vivencias de quienes crecimos en la capital yucateca en la segunda mitad del siglo XX con la memoria de una herida histórica abierta: la del levantamiento indígena que ensangrentó la península entre 1847 y 1901. El título Tu cuerpo partido no alude solo al cuerpo de la madre del personaje que sufrió la guerra; también es una metáfora de la sociedad yucateca actual, cuyo componente maya continúa siendo víctima de despojo y discriminación. Este conflicto del ser yucateco se subraya en la ópera a través de pasajes en la lengua autóctona en los que, por medio de conceptos o imágenes poéticas, el pasado se hace presente. Hace casi un siglo, dentro del nacionalismo musical, se escribieron en Yucatán varias óperas de tema maya. Muy distinta de ellas por su lenguaje y su intención, Tu cuerpo partido es más sutil y hondamente yucateca en sus referencias a la brisa y el oleaje marinos, a las voces de los pájaros en la tarde meridana y a una historia que seguimos interrogando para hallar “tu jobnel éek’olche’ene’ (…) u chan juul sáasil… sáaschajij” (en el vientre de la oscuridad… un rayo de luz). -Enrique Martín Briceño   -Fragmento- Tu sangre corre por mi cuerpo, tu cuerpo partido.  Presente, un hombre recuerda, se pierde en su mente, relato en curso. La entrega de la primera parte de Tu cuerpo partido, presenta a Manuel, despertando en la madrugada, Mérida en mayo. Humedad, calor, insomnio. Se desdobla en metal, en piedra, en recuerdo de sí mismo, veinte años atrás, cuarenta años atrás. Regreso a una infancia con sabor a sal de mar. Anhelo de mar.  Recuerdos ajenos, de una guerra como una herida abierta, la que comenzó en la península de Yucatán en 1847. Una madre muere protegiendo a su pequeño niño, hijo que deja en la orfandad. Su memoria se bifurca, se desplaza a un pasado habitado por otros. Reconstruye una y otra vez historias que se van lejos, y cada vez, cambian, desdoblándose en el tiempo, dejando que las piedras, que los árboles y la genealogía no humana, ocupen un lugar en la historia.  Casa: Ja’e’ ts’ook ch’aajnaj yóok’ol in baakel, ts’ook pe’echak’ p’ata’ab weye’ jsa’at yéetel k’iin, u ta’anil kuxtal ku néentikubáaj te’e teejel ch’eenebilo’. Tin muts’aj u yich ti’ le k’iin táan tu’upulo’; tin k’alaj joolnaj.  Tin muts’aj in wich. Sobre mis huesos cayó la última gota de agua, la última huella desapareció con el sol, cenizas de vida se espejean por aquella ventana rota. Le cerré los ojos al día que se apagaba; cerré la puerta.  Cerré mis ojos. — Reparto: Manuel Uno                     Juan Ramón Góngora** Mujer Metal / Casa        Cristina Woodward Manuel Dos                      Zaab Dí Hernández*** Mujer Piedra                    Itzel Riqué Manuel Niño                    Adrian Matluacuatzi Ignacio Niño Ayari Jiménez   Asistente de dirección                                           David Hurtado Fotografía documental                                          Germán Romero Maestra de canto                                                   Cristina Woodward Maestra de canto de Adrián Matlacuatzin         Mónica Aguilera  Peinado y maquillaje Mujer Metal                       Nallely Gamino Diseño gráfico                                                          Carmen Ordónez   Voces grabadas en los estudios: Madcap Recordings (Ciudad de México) Ingenieros de grabación Diego Rosas y Rodrigo Rosas    ALG Record Music Studio (Mérida) Ingeniero de grabación Lázaro González    Producción y mezcla de audio     Juan García  Programación musical    Juan Pablo Munive   Créditos de versión de puesta en pantalla. Diseño y realización para pantalla Oscar Urrutia Guión  Raquel Araujo Cámaras y edición de video  Oscar Urrutia y Pedro Massa Transmisión Erik Soto

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    Años sesenta del siglo pasado. En Mérida, en la casa paterna, un hombre hace memoria. Sus recuerdos –sensaciones y emociones asociadas a su casa y a su ciudad natal, pero, sobre todo, al mar– se confunden con los de otro hombre que vivió cien años antes y, siendo niño, vio morir a su madre a manos de los rebeldes mayas durante la larga y cruenta Guerra de Castas –que llevó a muchas familias “blancas” a huir de la península por la única vía disponible entonces: el mar. Tu cuerpo partido, ópera de Germán Romero (Mérida, 1966) con libreto del compositor, Raquel Araujo y Sásil Sánchez Chan, es una reflexión lírica sobre algunas facetas del ser yucateco. Mérida/Jo’, el mar, la casa y la muerte son los cuatro ejes en torno a los cuales se estructuran los discursos sonoro y visual de la pieza, que mezclan vivencias de quienes crecimos en la capital yucateca en la segunda mitad del siglo XX con la memoria de una herida histórica abierta: la del levantamiento indígena que ensangrentó la península entre 1847 y 1901. El título Tu cuerpo partido no alude solo al cuerpo de la madre del personaje que sufrió la guerra; también es una metáfora de la sociedad yucateca actual, cuyo componente maya continúa siendo víctima de despojo y discriminación. Este conflicto del ser yucateco se subraya en la ópera a través de pasajes en la lengua autóctona en los que, por medio de conceptos o imágenes poéticas, el pasado se hace presente. Hace casi un siglo, dentro del nacionalismo musical, se escribieron en Yucatán varias óperas de tema maya. Muy distinta de ellas por su lenguaje y su intención, Tu cuerpo partido es más sutil y hondamente yucateca en sus referencias a la brisa y el oleaje marinos, a las voces de los pájaros en la tarde meridana y a una historia que seguimos interrogando para hallar “tu jobnel éek’olche’ene’ (…) u chan juul sáasil… sáaschajij” (en el vientre de la oscuridad… un rayo de luz). -Enrique Martín Briceño   -Fragmento- Tu sangre corre por mi cuerpo, tu cuerpo partido.  Presente, un hombre recuerda, se pierde en su mente, relato en curso. La entrega de la primera parte de Tu cuerpo partido, presenta a Manuel, despertando en la madrugada, Mérida en mayo. Humedad, calor, insomnio. Se desdobla en metal, en piedra, en recuerdo de sí mismo, veinte años atrás, cuarenta años atrás. Regreso a una infancia con sabor a sal de mar. Anhelo de mar.  Recuerdos ajenos, de una guerra como una herida abierta, la que comenzó en la península de Yucatán en 1847. Una madre muere protegiendo a su pequeño niño, hijo que deja en la orfandad. Su memoria se bifurca, se desplaza a un pasado habitado por otros. Reconstruye una y otra vez historias que se van lejos, y cada vez, cambian, desdoblándose en el tiempo, dejando que las piedras, que los árboles y la genealogía no humana, ocupen un lugar en la historia.  Casa: Ja’e’ ts’ook ch’aajnaj yóok’ol in baakel, ts’ook pe’echak’ p’ata’ab weye’ jsa’at yéetel k’iin, u ta’anil kuxtal ku néentikubáaj te’e teejel ch’eenebilo’. Tin muts’aj u yich ti’ le k’iin táan tu’upulo’; tin k’alaj joolnaj.  Tin muts’aj in wich. Sobre mis huesos cayó la última gota de agua, la última huella desapareció con el sol, cenizas de vida se espejean por aquella ventana rota. Le cerré los ojos al día que se apagaba; cerré la puerta.  Cerré mis ojos. — Reparto: Manuel Uno                     Juan Ramón Góngora** Mujer Metal / Casa        Cristina Woodward Manuel Dos                      Zaab Dí Hernández*** Mujer Piedra                    Itzel Riqué Manuel Niño                    Adrian Matluacuatzi Ignacio Niño Ayari Jiménez   Asistente de dirección                                           David Hurtado Fotografía documental                                          Germán Romero Maestra de canto                                                   Cristina Woodward Maestra de canto de Adrián Matlacuatzin         Mónica Aguilera  Peinado y maquillaje Mujer Metal                       Nallely Gamino Diseño gráfico                                                          Carmen Ordónez   Voces grabadas en los estudios: Madcap Recordings (Ciudad de México) Ingenieros de grabación Diego Rosas y Rodrigo Rosas    ALG Record Music Studio (Mérida) Ingeniero de grabación Lázaro González    Producción y mezcla de audio     Juan García  Programación musical    Juan Pablo Munive   Créditos de versión de puesta en pantalla. Diseño y realización para pantalla Oscar Urrutia Guión  Raquel Araujo Cámaras y edición de video  Oscar Urrutia y Pedro Massa Transmisión Erik Soto

  • Tu Cuerpo Partido | Primera Parte

    La Rendija Calle 50 464-D, Mérida, Yucatán

    Años sesenta del siglo pasado. En Mérida, en la casa paterna, un hombre hace memoria. Sus recuerdos –sensaciones y emociones asociadas a su casa y a su ciudad natal, pero, sobre todo, al mar– se confunden con los de otro hombre que vivió cien años antes y, siendo niño, vio morir a su madre a manos de los rebeldes mayas durante la larga y cruenta Guerra de Castas –que llevó a muchas familias “blancas” a huir de la península por la única vía disponible entonces: el mar. Tu cuerpo partido, ópera de Germán Romero (Mérida, 1966) con libreto del compositor, Raquel Araujo y Sásil Sánchez Chan, es una reflexión lírica sobre algunas facetas del ser yucateco. Mérida/Jo’, el mar, la casa y la muerte son los cuatro ejes en torno a los cuales se estructuran los discursos sonoro y visual de la pieza, que mezclan vivencias de quienes crecimos en la capital yucateca en la segunda mitad del siglo XX con la memoria de una herida histórica abierta: la del levantamiento indígena que ensangrentó la península entre 1847 y 1901. El título Tu cuerpo partido no alude solo al cuerpo de la madre del personaje que sufrió la guerra; también es una metáfora de la sociedad yucateca actual, cuyo componente maya continúa siendo víctima de despojo y discriminación. Este conflicto del ser yucateco se subraya en la ópera a través de pasajes en la lengua autóctona en los que, por medio de conceptos o imágenes poéticas, el pasado se hace presente. Hace casi un siglo, dentro del nacionalismo musical, se escribieron en Yucatán varias óperas de tema maya. Muy distinta de ellas por su lenguaje y su intención, Tu cuerpo partido es más sutil y hondamente yucateca en sus referencias a la brisa y el oleaje marinos, a las voces de los pájaros en la tarde meridana y a una historia que seguimos interrogando para hallar “tu jobnel éek’olche’ene’ (…) u chan juul sáasil… sáaschajij” (en el vientre de la oscuridad… un rayo de luz). -Enrique Martín Briceño   -Fragmento- Tu sangre corre por mi cuerpo, tu cuerpo partido.  Presente, un hombre recuerda, se pierde en su mente, relato en curso. La entrega de la primera parte de Tu cuerpo partido, presenta a Manuel, despertando en la madrugada, Mérida en mayo. Humedad, calor, insomnio. Se desdobla en metal, en piedra, en recuerdo de sí mismo, veinte años atrás, cuarenta años atrás. Regreso a una infancia con sabor a sal de mar. Anhelo de mar.  Recuerdos ajenos, de una guerra como una herida abierta, la que comenzó en la península de Yucatán en 1847. Una madre muere protegiendo a su pequeño niño, hijo que deja en la orfandad. Su memoria se bifurca, se desplaza a un pasado habitado por otros. Reconstruye una y otra vez historias que se van lejos, y cada vez, cambian, desdoblándose en el tiempo, dejando que las piedras, que los árboles y la genealogía no humana, ocupen un lugar en la historia.  Casa: Ja’e’ ts’ook ch’aajnaj yóok’ol in baakel, ts’ook pe’echak’ p’ata’ab weye’ jsa’at yéetel k’iin, u ta’anil kuxtal ku néentikubáaj te’e teejel ch’eenebilo’. Tin muts’aj u yich ti’ le k’iin táan tu’upulo’; tin k’alaj joolnaj.  Tin muts’aj in wich. Sobre mis huesos cayó la última gota de agua, la última huella desapareció con el sol, cenizas de vida se espejean por aquella ventana rota. Le cerré los ojos al día que se apagaba; cerré la puerta.  Cerré mis ojos. — Reparto: Manuel Uno                     Juan Ramón Góngora** Mujer Metal / Casa        Cristina Woodward Manuel Dos                      Zaab Dí Hernández*** Mujer Piedra                    Itzel Riqué Manuel Niño                    Adrian Matluacuatzi Ignacio Niño Ayari Jiménez   Asistente de dirección                                           David Hurtado Fotografía documental                                          Germán Romero Maestra de canto                                                   Cristina Woodward Maestra de canto de Adrián Matlacuatzin         Mónica Aguilera  Peinado y maquillaje Mujer Metal                       Nallely Gamino Diseño gráfico                                                          Carmen Ordónez   Voces grabadas en los estudios: Madcap Recordings (Ciudad de México) Ingenieros de grabación Diego Rosas y Rodrigo Rosas    ALG Record Music Studio (Mérida) Ingeniero de grabación Lázaro González    Producción y mezcla de audio     Juan García  Programación musical    Juan Pablo Munive   Créditos de versión de puesta en pantalla. Diseño y realización para pantalla Oscar Urrutia Guión  Raquel Araujo Cámaras y edición de video  Oscar Urrutia y Pedro Massa Transmisión Erik Soto

  • Traducciones + Correspondencias | Sesiones de escritura performativa

    La Rendija Calle 50 464-D, Mérida, Yucatán

    Presentación de la plataforma: Traducciones + Correspondencias   Tras las reuniones de lectura, análisis y discusiones que acompañaron el proceso del Laboratorio de Escritura Performativa: Traducciones + Correspondencias, conducido por el Maestro Humberto Chávez Mayol, ahora presentaremos la plataforma resultante del intercambio epistolar que surgió a partir de estas charlas y la lectura de las mismas. La plataforma aprovecha el uso de hipervínculos para cruzar las distintas narrativas, generando cambios en los discursos que el espectador/usuario podrá seguir de manera aleatoria, o como mejor crea.

  • Deversiones | Visiones de bailes para interrumpir

    La Rendija Calle 50 464-D, Mérida, Yucatán

    Es un taller online para interrumpir, entre improvisaciones y bailes, cualquiera que esté siendo la rutina de comunicación y trabajo desde el avatar. Es una sala para convivir y crear pasajes o coreografías, que nos impliquen y acerquen, aprovechando la organización de este archipiélago virtual a la deriva, una práctica para intercambiar poemas emotivos, trazados en el aire, desde lo que nos cuenta la piel cuando tomamos en serio el placer que sentimos al movernos, aunque este siendo en esta antesala en la que nos veremos sudar, antes de tocarnos. Deversiones es un espacio para desorientar la percepción frontal ante la cámara, para sacudir, voltear, revolver, caminar hacia atrás, invertir en la inmediatez del presente lo que nos genera tensión. Estando sensibles al cuerpe, y a nuestras voces, para reflexionar entre todes, como el cuerpe esta manifestándose al interactuar en el espacio público, o en la convivencia habitual. Tomando en cuenta todo lo que nos impacta actualmente, como el distanciamiento, la ausencia de contacto, migraciones masivas y las desapariciones sin despedidas.   Para conocer a Verónica: https://vimeo.com/veronicasantiagomoniello   Mecánica:   Taller vía Zoom Del 16 de febrero al 25 de marzo. De 6pm a 7:14pm (CDMX) De 5pm a 6:14pm (New York) Martes\Jueves\Desde la Rendija Guiado por Verónica Santiago Moniello\ Habitual.   Inscripciones: Inversión: 600 (MXN) Depositar por Paypal: metrusierra@gmail.com Enviar comprobante a: audienciasrendija@gmail.com Con el Asunto: Deversiones     

    $600.00
  • Profunda Piel | Miniaturas

    La Rendija Calle 50 464-D, Mérida, Yucatán

    La Rendija obtuvo las Ayudas a Experiencias de Creación en Residencia de Iberescena, para llevar a cabo el proyecto Profunda Piel, poéticas documentales. Residencia de creación. Un laboratorio de creación con participantes de España, Argentina, Mérida y Veracruz. Es un proyecto que, en esta primera etapa se llevará a cabo a través de distintas plataformas digitales, pero que desembocará en una segunda residencia y laboratorio a realizarse de manera presencial  en 2021. La metodología consiste en un laboratorio escénico colaborativo entre Toni Cots, Esther Freixa, Juliana Muras, Patricia Gutiérrez, Virginia Rodríguez, Ana Lucía Ramírez, Humberto Chávez Mayol, Raquel Araujo, Oscar Urrutia y otros invitados. El propósito del encuentro, cuya primera etapa se llevará a cabo de manera virtual, será reflexionar sobre las formas en las que la autobiografía se relaciona con las poéticas documentales y los procesos narrativos para la escena.   Cada uno de los ponentes ha trabajado con la autobiografía como semilla generadora en su proceso creativo, y cada uno trabajará desde su metodología para generar una serie de piezas con los demás participantes del laboratorio. Esta primera aproximación comenzará el 16 de noviembre y terminará la primera etapa el 5 de diciembre, en este periodo de tiempo los participantes trabajarán en distintos módulos de acuerdo a las metodologías particulares antes mencionadas. Esta residencia permitirá a Teatro de La Rendija revisitar sus orígenes como compañía en los que la autobiografía y el teatro personal inspiraron montajes como “La Condesa Sangrienta” y “Horizonte de Sucesos” pero es también una oportunidad para acercar “las poéticas documentales” al público local y abrir una brecha hacia otro tipo de teatro de la mano de artistas reconocidos a nivel internacional. Poéticas documentales es una manera de nombrar, acuñada por Humberto Chávez Mayol, a proyectos artísticos que indagan formatos con cruces entre documento y ficción, entre ficción y autobiografía. ¿De qué manera mi biografía atraviesa mi trabajo escénico? Si mi cuerpo es un archivo de memoria ¿De qué manera despliego esa información en mi trabajo escénico? Les invitamos a seguir los resultados de esta primera etapa en nuestra fanpage de Facebook. Se publicará una miniatura todos los viernes del 19 de febrero al 19 de marzo de 2021 a las 20:00 Hrs. Aunque puedes visitarlas cuando quieras.